lunes, 20 de mayo de 2013

Sesión 7 del 20 de abril de 2013 del curso de macetohuertos (huertos ecológicos en macetas)

[ÍNDICE POR MATERIAS DEL CURSO] - [ÍNDICE CRONOLÓGICO]

Para empezar la sesión hemos visto los resultados de los test de germinación que pusimos en marcha en la sesión 6 anterior. Solo se han contabilizado como viables las semillas germinadas que muestran los dos cotiledones abiertos, o a punto de abrir, y sin daños. Los que están a medio abrir o muestran daños no se consideran, pues si se hubiesen puesto a germinar en una siembra directa o en semillero, posiblemente no hubiesen germinado. La razón estriba en que en estas condiciones la germinación es más complicada, bien por patógenos capaces de atacar plántulas débiles o por el simple hecho de no tener energía suficiente para atravesar el sustrato. Los resultados obtenidos han sido los siguientes:

  • Brócol: 44% (11 de 25). Se trata de semillas de 2012 que se congelaron durante un mes sin desecarlas suficientemente. Puede que parte de las semillas hayan muerto durante la congelación. También puede que sean semillas débiles, pues la planta no mostró en su momento una buena fructificación, siendo la producción de semillas precaria.


  • Lechuga : 36% (9 de 25). Se trata de semillas viejas de 2009 por lo que empieza a ser urgente las obtención de semilla nueva, lo cual estamos realizando en estos momentos (mayo).


  • Melón: 40% (10 de 25). Se trata de semillas de 2012, por lo que la germinación debería haber sido mejor. Quizás el proceso de fermentación que se realizó en el momento de la extracción de las semillas se prolongó demasiado en el tiempo y pudo afectar negativamente a las semillas.


  • Equinacea: 0%. Solo medio germinó una semilla, aunque fueron cosechadas de 2012, por lo que es posible que se trate de semillas duras que no han tenido las condiciones adecuadas para germinar antes de la aparición hongos y bacterias en el medio de cultivo, lo que se observa por el grado de deterioro y cambio de color del papel de filtro. Es posible que haya que mejorar el procedimiento y hacerlo más aséptico para que los microorganismos no invadan tan rápidamente el medio de germinación. 


  • Orégano canario: 0%. Podemos hacer exactamente los mismos comentarios que en el caso de la equinacea, solo que aquí no germinó ni media semilla.

Hemos cosechado las patatas que plantamos en la sesión 3 de diciembre. En realidad deberíamos de hacerlo a final de mayo, o ya en junio, pero en viento generado por las tormentas de las últimas semanas han producido demasiadas heridas en las plantas, que han terminado enfermado y degenerado. Además, las macetas las necesitamos para los tomates, que están en macetas intermedias y necesitan ser trasplantados a espacios definitivos.

Hemos retirado la capa superior de sustrato que pusimos un mes después de su siembra, en la sesión 4 de enero, y hemos observado que no hay patatas en ella, por lo que no parece justificarse la utilización de esta técnica, al menos por lo que observamos de momento. Además, las pocas patatas que han salido (955 gr de patata blanca y 924 gr de patata roja) estaban en el centro de la maceta, en el entorno de la única patata que pusimos, no ocupando los espacios periféricos. Parece que una maceta de 40 l es demasiado grande para este cultivo. En el futuro haremos pruebas con macetas de 20, 30 y 40 l en las que, en vez de plantar una única patata, colocaremos 3 a modo de triángulo. Posiblemente obtengamos más patatas, pero de menor tamaño. Además, llenaremos completamente la maceta con sustrato desde el principio. Pero eso será ya en agosto, que es cuando corresponde la próxima siembra y veremos los resultados en diciembre, con la próxima cosecha.




A continuación se ha procedido a procesar el compost que elaboramos en las sesión 4 de enero  hace exactamente 3 meses. Alguno de los asistentes no daba crédito a sus ojos cuando vio los resultados obtenidos en tan poco tiempo, con un compost listo para ser utilizado. Ello se debe a que hemos realizado un compostaje en caliente con una buena mezcla inicial de ingredientes, el cual se activó con un preparado a base de levaduras. También han ayudado los tres volteos que se realizaron a los 15 días, al mes y a los 2 meses.


Hemos cernido el compost con una zaranda de paso grueso (6 mm), removiéndolo con los dedos con cuidado de localizar las muchas lombrices que inesperadamente ya han aparecido.

El compost cernido se ha recolectado en una palancana azul, junto con las lombrices que íbamos localizando. Una vez llena la palangana, trasvasamos el contenido a una bolsa de rafia. Los restos no cernidos se introdujeron en otra bolsa, la cual reservaremos para echarla en el próximo montón de compost. Los los restos inertes de origen incierto (plásticos, alambres y piedras) se fueron acopiando en un cubito azul, para tirarlos posteriormente a la basura. Es curioso observar la gran cantidad de envoltorios de las pajitas que vienen en los minibricks de zumos y batidos, los cuales los debe traer el viento.



Entre los restos orgánicos no descompuestos se observan cáscaras de aguacate y cacahuete, frutos de jacaranda y restos de ramas, todos materiales lignificados de difícil descomposición, aunque solo que cuestión de tiempo. El año que viene ya no estarán.


También pudimos observar como la bolsa de almidón de maíz que pusimos al inicio esta muy deteriorada, aunque todavía se distingue que es eso, una bolsa. El que aún sea reconocible es posible que se deba a que desde el inicio la pusimos en el montón echa un gurruño, con el objetivo de tenerla localizada. Si la hubiésemos cortado a trozos y mezclado bien, igual ya no estaría. 


Este año he decidido poner los últimos contenedores de cultivo, en concreto 6 jardineras de 110 l. Ya no entrará nada más en la azotea. Para cultivar en ellas hemos preparado una mezcla elaborada a partir de:
  • 60 l de un sustrato comercial compuesto de turba, perlita y compost vegetal, con una proporción importante de pino, a juzgar por el olor.
  • 30 l de fibra de coco, como soporte para las raíces, la cual venía en tacos que hemos tenido que humedecer y desmenuzar.
  • 0,5 l de perlita para mejorar el drenaje.
  • 10 l el compost que previamente habíamos cernido.
  • 1,5 cucharadas soperas de harina de basalto micronizada. Este mineral de origen volcánico aportará microelementos y mejorará el equilibrio de nutrientes, permitiendo un mejor crecimiento de las plantas. No obstante los microorganismos tendrán que solubilizarlo previamente, lo que veremos más adelante en los contenidos de esta sesión, cuando hablemos de como mejorar la presencia de estos en el sustrato. La harina de basalto la compro por Internet a un precio caro, pero estoy tratando de localizar un suministrador más económico. Así que si sabes de alguno, te ruego me lo hagas saber.
En definitiva nuestra mezcla esta compuesta de:
  • Ingredientes de soporte para las raíces: turba, fibra de coco y perlita.
  • Ingredientes fertilizantes: compost casero, compost de restos de pino y harina de basalto micronizada.

Hidratación de tacos de fibra de coco.

Ingredientes para la elaboración de sustrato: sustrato de cultivos anteriores, 
harina de basalto, perlita, fibra de coco y compost casero.


Como drenaje, el fondo de las jardineras donde vamos a poner nuestros cultivos lo hemos llenano con una capa de arlita, de forma que llegue a la altura del borde superior de plato exterior. Así el sustrato no estará permanentemente mojado en la base y evitaremos problemas de pudrición en el sustrato por falta de aire. La arlita es un material cerámico ligero que ayuda a limitar el peso en la azotea. Es recomendable comprarlo en almacenes de materiales de construcción (polveros) donde el precio es relativamente económico, ya que si se compra en viveros el precio puede ser muy superior.


Una vez volteada la mezcla hasta 3 veces para una buena integración, fuimos colocando capas de 10 centímetros en la jardinera, que asentábamos, sin compactar, con la palma de la mano. Así, hasta llenar la jardinera, es decir unas 4 capas. Terminado este proceso, procedimos a realizar los trasplantes que consistirán en dos plantas de tomate por jardinera como cultivo principal. Estas se han asociado con cultivos menores de cebolla, espinaca de malabar (Basella alba L.) (enlace wikipedia) y plectranthus (plectranthus spp). La idea es que el tomate crezca hacia arriba, mediante un tutor de bambú, la cebolla y el plectranthus a nivel de la jardinera y la espinaca de malabar cuelgue sobre el borde. Por su parte, la cebolla ayudará a evitar problemas de nematodos en las raíces de los tomates, mientras que los plectranthus ahuyentarán en cierta medida a las hormigas negras (Lasius niger L.) que medran por los alrededores de la casa.

Semilleros de cebolla.

Semilleros varios. En las macetas pequeñas hay pimientos, berenjenas
 y tomates. En las macetas grandes, repicadas desde las pequeñas,
 tomate (jitomate) y tomate verde mexicano. En las bandejas hay
 espinaca de malabar y plectranthus para traplantar por doquier en el macetohuerto.




También hemos arreglado otras jardineras, que pusimos nuevas el año pasado siguiendo el método antes expuesto. Este invierno han tenido una siembra asociada, realizada  en noviembre durante la sesión 2, de guisante tirabeque,  del que se come la vaina entera y nabo, con el que se lleva bien.



Ahora, para el cultivo de verano, sembraremos de semilla pepino de la variedad castellana, que asociaremos, como en el caso de los tomates, con cebolla, espinaca de malabar y plectranthus. Para ello lo primero que hemos hecho es retirar los restos del cultivo de guisante para, seguidamente, remover usando una palita de jardinero la parte superior del sustrato, empezando por un extremo de la jardinera y avanzando poco a poco, para disgregarlo bien. A continuación hemos aplicado una capa con unos 5 l de estiércol de oveja que, posteriormente, hemos ligado con el sustrato previamente removido. Hecho esto, hemos procedido a realizar primero los trasplantes y finalmente la siembra del pepino. En este orden evitamos que se estropee la siembra por un mal manejo del sustrato durante el trasplante.




En el tubo de ensayo están las semillas de pepino que guardo en la nevera.


Acabadas las siembras y los trasplantes hemos procedido a abordar la elaboración de té de compost. Hay distintos tipos susceptibles de elaborar a nivel doméstico, pero el tratado en esta sesión es un producto líquido resultante de la combinación, en un medio aerobio, de:

  • Humus de lombriz del que produzco en casa (ver sesión 4 de enero). Es su defecto puede usarse compost casero.
  • Una mezcla de melaza de remolacha y harina de pescado hidrolizadas, que se usan como alimento para los microorganismos. Existen varias marcas comerciales, elaboradas con una formulación conjunta de ellos, se suelen vender como fertilizantes orgánicos en los viveros y tiendas de jardinería.
  • Algas marinas que también se usa como alimento y se vende como preparado fortificante para las plantas.
  • Agua no clorada, bien de lluvia, destilada o del grifo a la que previamente le hayamos quitado el cloro.

Estos ingredientes se colocan en un contenedor con una fuente de aire, que en nuestro caso es una bomba de pecera con dos difusores, produciéndose una fermentación aerobia que dura entre 12 y 72 horas, en función, entre otros, del tamaño del contenedor, la cantidad de alimento, la cantidad de microorganismos del compost y la temperatura ambiente. 

El objetivo del proceso es extraer los microorganismos del  compost hacia el agua, para lo cual, las burbujas de aire tienen como una de sus funciones principales, además de aportar oxigeno para los procesos biológicos, el de agitar el humus de lombriz. Una vez que los microorganismos están en el líquido, estos se alimentan de la comida aportada, lo que les permite crecer y reproducirse rápidamente en poco tiempo. Este producto final es el que usaremos en el macetohuerto o el huerto.

Entre los beneficios del té de compost encontramos (o al menos eso es lo dice la bibliografía consultada):

  • Incremento de la resistencia a plagas.
  • Incremento de la resistencia a enfermedades.
  • Incremento del rendimiento de las hortalizas.
  • Incremento de la resistencia a heladas.
  • Incremento de la floración.
  • Incremento de la resistencia a la vegetación espontánea.
  • Incremento de la capacidad de almacenamiento de agua del suelo/sustrato.
  • Incremento de la descomposición de toxinas en el suelo/sustrato.
  • Incremento de la calidad organoléptica de frutas y hortalizas.

A pesar de todos los supuestos beneficios anteriormente mencionados, yo utilizo el te de compost con un claro objetivo, y es el de aumentar el número de microorganismos beneficiosos del sustrato y crear una gran diversidad en el mismos. A mayor diversidad y números de microorganismos, tendremos un sustrato más equilibrado en el que las enfermedades difícilmente properarán. Además ayudarán a descomponer más rápidamente la materia orgánica recientemente aportada (estiércol y compost) y a liberar los micronutrientes contenidos en la harina de basalto micronizada que se ha adicionado en la preparación de sustratos, quedando disponibles para la planta.

Para la elaboración, lo mejor es utilizar agua de lluvia o destilada, pero de no tener podemos usar agua del grifo, siempre que tengamos ciertas precauciones. Esta última suele venir clorada, por lo que podría matar a parte de nuestros microorganismos. Debido a esto, deberemos eliminar el cloro, para lo que colocaremos el agua en un contenedor al que aplicaremos aire con un aireador de pecera durante un tiempo no inferior a media hora. Con ello se eliminará el cloro, que se irá con las burbujas de aire.


A continuación, en el contenedor con agua añadiremos el humus de lombriz o compost y el alimento para los microorganismos. Si el té resultante lo vamos a aplicar por pulverización o mediante riego por goteo, introduciremos previamente el compost en una bolsa de nailon o tela fina. De esta forma no quedarán en suspensión sustancias gruesas en el agua que posteriormente atasquen la boquilla del pulverizador o los goteros. Si el té los vamos a aplicar mediante riego con regadera, no hace falta introducir el compost en bolsa alguna, pues no se producirán atascos y podremos aplicar todo el material.

Dentro de la tela negra, colocamos el humus de lombriz y el difusor de aire.


La temperatura adecuada para un buen desarrollo de los microorganismos debe estar en torno a los 25 ºC, no debiendo superarse nunca los 40ºC. En  invierno, si hace mucho frío, puede ser preciso aplicar algo de calefacción artificial. 

Una vez el contenedor está en su posición, colocaremos los difusores de aireación en el fondo. Justo encima, colocaremos la bolsa con el compost. 

Ya solo queda esperar entre 12 y 48 horas, vigilando el proceso mediante el olfato. La nariz es el mejor método para evaluar el estado de nuestro té de compost. Si huele mal probablemente sea porque no se está aireando lo suficiente o se ha puesto demasiada comida (azucares y/o melaza) a los microorganismos.


Los típicos malos olores pueden ser: orina (amoniaco), huevos podridos (dióxido de azufre), vinagre, leche agria y ,en general, olores a putrefacción. Estos suelen ir acompañados de una bajada de pH, producción de alcohol y perdidas de nitrógeno y azufre en forma de gases. El té contendrá sustancias fitotóxicas (toxicas para las plantas) que no es conveniente utilizar para nuestros cultivos o plantas ornamentales.

Por contra, los olores adecuados son los típicos del suelo fértil, el mantillo de bosque o los champiñones.

Lo mejor es aplicar el té de compost de inmediato. Sin embargo, todavía se conservan los beneficios si se aplican dentro de las 4-6 horas después de dejar de aplicar aire. Algunas personas esperan hasta 24 horas, pero no se recomienda esta práctica. Por los beneficios que trae, merece la pena hacer el esfuerzo de aplicarlo inmediatamente.

Si el té de compost se va a aplicar mediante pulverización sobre las hojas, hay que tener cuidado de no hacerlo a las horas de pleno sol. Los rayos ultravioletas matan los microorganismos, y se ha de tener en cuenta que estamos tratando con una gran población de estos. Lo mejor es realizar las aplicaciones a mas tardar un par de horas después de la salida del sol o no antes de un par de horas antes de su puesta. Si se aplica directamente al suelo o sustrato con el riego, no se verá afectado por los rayos de sol.

En aplicación foliar el té de compost no se diluye. La concentración de microorganismos es crucial para hacer una buena competencia a los patógenos, por lo que si se diluye esta competencia se puede reducir.

Para mejorar la adherencia a las hojas podemos mezclar 1/8 de cucharilla de café de jabón potásico por cada 5 litros de té de compost. 

Té de humus de lombriz terminado. Esta limpio de elementos gruesos, 
por lo que se puede pulverizar directamente.

Para acabar la sesión hemos hablado de como manejar los seres incómodos del macetohuerto, o como se les conoce normalmente, las plagas y enfermedades. ¡Veréis!. Siempre que se plantea este asunto, la pregunta recurrente es: ¿que puedo echarle a mis plantas para deshacerme de este problema?. Este es un inicio equivocado y, por aquí, no vamos bien.

Lo primero que hay que tener claro es que estos seres incómodos no son más que indicadores de que existen desequilibrios que provocan su aparición, bien nutricionales o de diversidad biológica. Si trabajamos en reducir estos desequilibrios, tendremos una menor presencia de estos en nuestros cultivos. Para ello, lo mejor es usar conjuntamente estas 4 estrategias:

  • Realizar de rotaciones, o sea, no repetir el los mismos cultivos, una y otra vez, en el mismo sustrato.
  • Realizar asociaciones de cultivo. Existen muchos cultivos cuya asociación es beneficiosa y evitan la presencia de seres incómodos.
  • Dar una buena fertilización, preferentemente con: compost casero, humus de lombriz casero, té de compost y harina de basalto. Una planta bien nutrida, en la que no predomina el nitrógeno en forma de aminoácidos, es menos propensa a la aparición de seres incómodos, ya que la planta es menos apetecible para estos. Yo uso también estiércol de caballo u oveja, así como palomina, gallinaza y guano, pero solo cuando no tengo suficiente compost propio, y en las cantidades justas, ya que tienen mucho nitrógeno y, en exceso, pueden provocar la aparición de seres incómodos.
  • Usar variedades tradicionales de cultivo, que tienen una alta diversidad genética y, por tanto, mejor capacidad de adaptación al medio que las variedades modernas, muy simplificadas. 
  • Ubicar las plantas el el microclima más adecuado de la azotea.

Al principio las matas de haba, que estaban ubicadas en una posición
 umbría y húmeda, empezaron a mostrar síntomas de ennegrecimiento
 de las hojas por alguna enfermedad, por lo que se movieron a una posición más soleada.


Finalmente las habas adquirieron un gran desarrollo y dieron una buena cosecha.

Si a pesar de haber puesto en marcha estas estrategias siguen apareciendo insectos no deseados, entonces podremos realizar:

  • Instalación de trampas.
  • Instalación de barreras (Mayas antipájaro, platos con agua que impidan la entrada por debajo de la maceta, barreras grasas o adhesivas)
  • Destrucción manual, especialmente útil con larvas de mariposa y moscas.
  • Desmantelamiento de cepellones, en el caso de insectos que ivernan en el sustrato.

Cada 3 o 4 días, una buena revisión del envés de las hojas de las crucíferas
 (col, coliflor, brócol, nabo, col china, etc.) nos permitirá localizar huevos
 de la blanquilla de la col (Pieris rapae), los cuales podremos eliminar fácilmente
 aplastándolos con el pulgar.

Si lo huevos de la blanquilla de la col eclosionan y las larvas empiezan
  a crecer, las tendremos que elimina una a una. Pero esto tampoco
 es un problema en un macetohuerto, a no ser que las dejemos
 crecer y se coman de forma severa el cultivo.

Yo normalmente no paso de aquí, pero en algunos casos tengo que acudir a la aplicación puntual de alguna sustancia. Estas son las únicas que uso y que, por tanto os voy a comentar, que no recomendar, en este momento:

  • Azufre en polvo o mojable, contra araña roja, que no se me presenta normalmente, y contra oídio y otros hongos exoparásitos.
  • Bicarbonato potásico, contra oídio y otros hongos exoparásitos.
  • Jabón potásico, contra pulgones y algunos otros insectos.
  • Piretrinas, contra insectos en general. 

Sobre el uso de estas sustancias os voy a realizar una apreciación. Matan los seres incómodos y los beneficiosos, por lo que es mejor no utilizarlos en la medida de lo posible, y si lo haces, que sea de forma muy localizada y verificando previamente la ausencia de fauna útil.  

Y para muestra un botón. Durante la sesión hemos visto la pequeña colección de pulgones que tengo sobre mis matas de haba, espléndidamente pastoreadas por hormigas negra (Lasius niger L.). Sin embargo, la población no es muy grande, ya que están presentes avispillas del genero Aphidius que parasitan a estos pulgones introduciendo un huevo en su interior. Del huevo nace una larva que se come el pulgón por dentro, el cual queda momificado. Esto se nota porque engrosan y cogen un color crema. Finalmente, la avispa hace un agujero en la momia y sale al exterior como adulta, parasitando a nuevos pulgones. Si yo hubiese tratado con un insecticida, aunque fueran piretrinas o jabón potásico, además de a los pulgones también habría matado a los adultos del Aphidius y probablemente tendría mayores problemas con el pulgón en un futuro. Aunque hablemos de macetohuertos, aquí también hay un ecosistema que tenemos que conocer para manejarlo adecuadamente, así que, lupa y observación.

Pulgones vivos y parasitados por Aphidius spp.

Momias de pulgón con aperturas de salida de Aphidius spp.

Os dejo una magnifica web sobre fauna auxiliar, de un colega mío del gremio agroecológico, en donde encontrareis gran cantidad de insectos beneficiosos. Os servirá para aprender a identificarlos y conocer como actúan y como favorecerlos.

Y esto va a ser todo lo que se hable del asunto de los seres incómodos en todo el curso, porque con lo que he comentado, no debe haber problemas mayores, al menos en el clima Mediterraneo de Sevilla, que es donde yo vivo. Concentremos nuestros esfuerzos en evitar problemas, en lugar de provocarlos y luego tener que buscar métodos para hacer desaparecer el problema. ;)

Solo una cosa más, la cosecha de los ajetes que sembramos en la sesión 3 de diciembre en una maceta de 19 l. Menudos revueltos con habas que me han tocado esta primavera.



Y ahora sí, hasta la próxima sesión que estará enfocada al riego.


Pablo José González Provost
elmacetohuerto@gmail.com

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